10 Datos Curiosos sobre Ares: el Dios de la Guerra

Ares es uno de los dioses más reconocibles de la mitología griega, pero su papel era bastante más específico que el de un simple “dios de la guerra”. Los relatos antiguos lo relacionan especialmente con la violencia del combate, el miedo, el estruendo de las armas y la furia que podía apoderarse de los guerreros.

Sus propios mitos, además, están llenos de situaciones inesperadas para una divinidad guerrera: Ares podía ser herido, derrotado, capturado e incluso ridiculizado delante de los demás dioses del Olimpo.

Número 10. Ares y Marte no eran exactamente el mismo dios

Cuando los romanos identificaron a muchas de sus divinidades con las griegas, Ares quedó asociado con Marte. Sin embargo, ambos dioses no tuvieron exactamente la misma importancia religiosa.

Ares representaba con frecuencia los aspectos más violentos e incontrolables del combate. Marte, en cambio, llegó a ocupar una posición mucho más prestigiosa dentro de la religión romana y estuvo estrechamente relacionado con el poder militar y la identidad del Estado.

Por eso, aunque actualmente se utilice a Marte como el equivalente romano de Ares, no conviene considerar a ambos como copias idénticas.

Número 9. Los griegos relacionaban especialmente a Ares con Tracia

Los textos antiguos establecieron una fuerte conexión entre Ares y Tracia, región situada al norte del mundo griego. Esta asociación aparece repetidamente en la literatura y probablemente estuvo relacionada con la reputación guerrera que los autores griegos atribuían a los pueblos tracios.

En la Ilíada, Ares y sus acompañantes aparecen vinculados con esta región, mientras que otras tradiciones posteriores llegaron a imaginar allí una de las principales residencias del dios.

Tracia se convirtió así en una especie de territorio mítico especialmente apropiado para una divinidad asociada al combate y la violencia.

Número 8. Atenea y Ares representaban dos formas diferentes de entender la guerra

Ares no era la única divinidad olímpica relacionada con la guerra. Atenea también poseía importantes funciones militares, pero ambos personajes representaban aspectos diferentes del conflicto.

Ares estaba estrechamente relacionado con el choque físico de la batalla, la furia, el derramamiento de sangre y el caos del combate. Atenea aparecía con mayor frecuencia vinculada a la disciplina, la inteligencia y la conducción eficaz de los guerreros.

La oposición resulta especialmente visible en la Ilíada, donde Atenea se enfrenta directamente a Ares y ayuda a los héroes griegos contra él. La mitología podía representar así la guerra no como una sola fuerza, sino como un fenómeno con dimensiones diferentes.

Número 7. Zeus llegó a decir que Ares era el dios que más detestaba

Una de las escenas más duras dedicadas a Ares aparece en el libro V de la Ilíada. Después de resultar herido, el dios regresa al Olimpo y se queja ante Zeus.

La respuesta de su padre está muy lejos de ser cariñosa. Zeus lo reprende y afirma que, entre los dioses olímpicos, Ares es el que le resulta más odioso porque disfruta constantemente de las disputas, las guerras y los combates.

La escena es importante porque no se trata simplemente de una interpretación moderna sobre el carácter desagradable de Ares: el propio poema homérico presenta una condena explícita de su inclinación hacia el conflicto.

Número 6. El dios de la violencia fue padre de la diosa de la armonía

Una de las paradojas más llamativas de la genealogía griega es que Ares y Afrodita fueron considerados padres de Harmonia, personificación divina de la armonía y la concordia.

La combinación resulta especialmente simbólica. Ares encarnaba el conflicto y Afrodita estaba relacionada con el deseo y la atracción; de su unión podía surgir precisamente Harmonia, una divinidad capaz de representar el equilibrio entre fuerzas diferentes.

Harmonia adquirió después su propia historia mitológica. Se casó con Cadmo, fundador legendario de Tebas, y quedó relacionada con el famoso collar de Harmonia, un objeto que terminaría provocando desgracias entre varias generaciones de sus propietarios.

Número 5. Fobos y Deimos dieron sus nombres a las lunas de Marte

Entre los hijos más famosos de Ares y Afrodita se encontraban Fobos y Deimos, personificaciones del miedo y el terror. Los textos griegos los presentan acompañando a su padre en el campo de batalla y aumentando el pánico entre los combatientes.

Su recuerdo sobrevivió incluso en la astronomía moderna. Cuando Asaph Hall descubrió en 1877 los dos pequeños satélites naturales de Marte, recibieron los nombres de Phobos y Deimos en referencia a los compañeros e hijos mitológicos de Ares.

De esta manera, el planeta que lleva el nombre del equivalente romano de Ares está acompañado literalmente por dos lunas bautizadas en honor a personajes de su familia mitológica.

Número 4. Ares fue juzgado por matar a un hijo de Poseidón

Una tradición ateniense cuenta que Halirrotio, hijo de Poseidón, intentó violentar a Alcipe, hija de Ares. El dios de la guerra descubrió lo ocurrido y mató a Halirrotio.

Poseidón acusó entonces a Ares, que tuvo que responder por la muerte ante un tribunal formado por los dioses. Según la versión conservada por autores como Apolodoro, finalmente fue absuelto.

El episodio quedó vinculado mitológicamente con el Areópago de Atenas, la “colina de Ares”, lugar que tuvo una auténtica función judicial en la ciudad. El mito proporcionaba así una explicación religiosa para el nombre y la importancia de uno de los espacios más conocidos de la antigua Atenas.

Número 3. Hefesto atrapó a Ares y Afrodita en una red

La relación amorosa entre Ares y Afrodita protagoniza uno de los episodios más famosos de la Odisea. Helios descubrió que ambos se reunían en secreto y avisó a Hefesto, marido de Afrodita en esta tradición.

Hefesto preparó entonces una trampa extraordinariamente resistente y prácticamente imposible de detectar alrededor de su lecho. Cuando Ares y Afrodita se encontraron de nuevo, quedaron inmovilizados.

El herrero divino convocó después a otros dioses para mostrarles a los amantes atrapados. El episodio transforma temporalmente al temible dios del combate en objeto de burla y demuestra que la fuerza física de Ares no siempre servía para solucionar sus problemas.

Número 2. Dos gigantes consiguieron encerrarlo durante trece meses

Ares sufrió una de sus derrotas más sorprendentes frente a Oto y Efialtes, los gigantes conocidos conjuntamente como los Alóadas.

Según el relato recordado en la Ilíada, consiguieron apresar al dios y mantenerlo encadenado dentro de un recipiente de bronce durante trece meses. La situación llegó a ser tan peligrosa que Ares estuvo cerca de perecer hasta que Hermes logró liberarlo.

La historia resulta especialmente llamativa porque presenta al propio dios de la guerra completamente incapacitado durante más de un año. La mitología griega no consideraba que representar la fuerza bélica convirtiera automáticamente a Ares en invencible.

Número 1. Un guerrero mortal consiguió herir al dios de la guerra

La derrota más célebre de Ares ocurre durante la guerra de Troya. En el libro V de la Ilíada, el guerrero Diomedes recibe la ayuda directa de Atenea y se enfrenta al dios en pleno campo de batalla.

Cuando Ares intenta atacarlo con su lanza, Atenea desvía el golpe. Después guía el arma de Diomedes contra Ares y consigue herir al dios. Homero describe entonces un grito extraordinario, comparable al estruendo producido por miles de guerreros.

Ares abandona inmediatamente el combate y regresa al Olimpo para mostrarle la herida a Zeus. La escena resume una característica esencial del personaje: Ares posee una fuerza formidable, pero los mitos griegos nunca lo presentan como una personificación invulnerable de la victoria. Incluso un mortal podía hacerlo retroceder cuando contaba con el respaldo de una divinidad más poderosa en ese momento.

Preguntas frecuentes sobre Ares

¿Quiénes eran los padres de Ares?

La tradición griega más extendida presenta a Ares como hijo de Zeus y Hera. Por esta razón pertenecía directamente a la familia divina del Olimpo y era hermano de divinidades como Hebe y Eileitía según las genealogías antiguas.

¿Qué símbolos se relacionaban con Ares?

Ares aparece principalmente como un guerrero armado. Entre sus atributos más habituales se encuentran la lanza, el escudo, el casco y otras piezas de equipamiento militar. Su iconografía podía variar, por lo que no existe un único aspecto obligatorio para representarlo.

¿Ares era uno de los doce dioses olímpicos?

Sí. Ares forma parte habitualmente del grupo de los doce grandes dioses olímpicos de la tradición griega. Su residencia divina se situaba en el Olimpo junto con Zeus, Hera, Atenea, Apolo y otras de las principales divinidades del panteón.